sábado, 2 de mayo de 2015

En el ataúd no entra el oro ni el odio

Compañera, no estés triste por mi partida
porque en el cielo me darán la bienvenida
hoy me recuerdas y me extrañas
mañana me olvidaras, estaré entre telarañas

Si en vida sólo me diste desamor y temblores
de nada sirve ahora las lamentaciones y flores
hasta ayer para ti era un desconocido
la herencia muestra tu afligir y cuanto has sufrido

Mis ojos se oscurecen, en mi ultimo suspiro
les perdono compañeros antes que me piro
no quiero llevar por carga el resentimiento
si mi hija clama mi muerte, sabrán que no miento

Después de todo nos volveremos a ver
en el cielo o infierno la paz debe florecer
les dejo a mis deudores la cuenta saldada
si al comprar mi crédito, resulta borrada

Nunca es tarde amigo para arrepentirse
siempre hay tiempo, si quieres, para redimirse
deja de lamentarte por lo que sufriste
preocúpate por lo que no pudiste ni hiciste

Evita dejar pendiente lo que no cuesta dinero
un abrazo, un te quiero, actúa con corazón sincero
dedica tiempo a tu familia, visita a tus enfermos
ya es en vano cuando todos estén muertos

No tengas vergüenza, qué importa el que dirán
ocultar tu cambio es en vano, igual lo notaran
si abrazas la Biblia soporta con fe la embestida
no decaigas mi hermano, deja la vida divertida

En el ataúd no entra el oro ni el odio
los méritos terrenales quedan en el podio
en tu lápida se reflejará el inicio y fin de una fecha
los que te añoran y te honran recogerán tu cosecha

te aconsejo  amada hija que no temas a los muertos
cuídate de los vivos, sobretodo de los apuestos
te enseñé a cuidarte de las aguas mansas
que hasta donde pude te libre de las bravas

Tengo tres hermanos que lloraran mi partida
a ustedes les ruego cuiden a mi consentida
no olviden a sus muertos, honren su memoria
pronto seré uno de ellos, ya termino mi oratoria

Llegado el momento, partiré muy contento
al lado de mi familia, me voy a su encuentro
no te apures en seguirme, tomate tu tiempo
les estaré esperando sin ningún contratiempo

Llegará el día en que estemos todos juntos de nuevo
mis hermanos, mi hija, mis nietos, nadie es longevo
seremos estrellas que brillan en el firmamento
cuidando de los nuestros, evitándoles el tormento










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